Una ferrata atípica, solo 5 escalones en todo el recorrido, que se hace básicamente siguiendo el cable de acero, que discurre al principio por un estrecho canalón y después por terreno fácil pero con ambiente, para terminar en un pequeño resalte desplomado que te deja en el mirador de la ermita de Olvena. Las vistas del río Ésera son impresionantes durante casi todo el recorrido, solo empañadas por la silueta de la carretera.
Mención especial merece la fuente de agua fresca que hay cerca del mirador, ya que cometimos el error de no llevar agua, y ¡pasamos una sed terrible!